miércoles, 31 de agosto de 2011

La pregunta nunca fue cuánto amor sentía,

sino mas bien por qué.

                  Ah si... ya lo sé, por esa maldita

necesidad, esa que aun no se llena.


 Así que no quiero ver más sus fotos.


Soy alérgica a ustedes.



¿Okay?
-¿Y tus amigos?
-¿Amigos? Disculpa no entiendo ¿Qué es eso? No conozco el término.

Tu no sabes.

...en mis ojos solo queda ya odio y un puro rencor,
porque no sabes el dolor que se siente al perderlo todo...

Cosas de la vida

Cuando algo no sea justo no puedes guardar silencio, tu sabes que algo falta para llenar el vacío; debes seguir bien firme en linea recta ese camino. Jamás debes hundirte lucha y sigue pero erguido. Cuando todo salga mal esperate no corre prisa. Siempre al mirar tu foto se me nublaba la vista, pesimista he sido siempre y creo que seguiré siendo. Porque todo me va igual y en recuerdos te sigo viendo. No fue buena tu intención no pude olvidar tu traición. Porque murió, se rompió y dejó de latir mi corazón; me encerraste en tu prisión sin previa justificación
¿Por qué te fuiste? te pregunto sin darme una explicación.

Escencia de la vida

Las

lagrimas...

 son parte de la vida,

pero la risa

es la ESCENCIA

de la vida.

Pienso en ti.

Mientras mi mente viaja donde tú estás mi padre grita otra vez,
que me malgasto mi futuro y su paz con mi manera de ser.
Aunque lo escucho ya estoy lejos de aquí, cierro los ojos y ya estoy pensando en ti.
Alguno de estos días voy a escapar ara jugarme todo por un sueño´.
Todo en la vida es a perder o ganar, hay que apostar, hay que apostar sin miedo
No importa mucho lo que digan de mi,
Cierro los ojos y ya estoy pensando en ti.

Historia...

-¡Ey Jane despierta! —Jane abrió los ojos de golpe al escuchar aquella voz alterada. —¡Por una mierda qué has estado haciendo! —Reclamó Elena con voz autoritaria. Jane apretó los ojos intentado hacer memoria para poder responder a su pregunta.
-Hay no sé… deja de joder Elena —Respondió fastidiada.
-¿Qué te pasó? ¿Por qué estás aquí? —Jane se desparramó el cabello y tiró levemente de él. Le jodía que la despertaran de esa manera. Con el ceño fruncido miró a su alrededor y se dio cuenta por fin de dónde estaba realmente, no era su cama como ella pensaba.
Escuchó un suspiro fatigado salir por la garganta de su amiga.
-¿No te acuerdas verdad? —Jane negó confundida. El viento comenzó a mecer su cabello y el canto de las gaviotas la hizo estremecer. Estaba en una palapa con paredes de concreto donde solía ir con Elena cuando terminaban las fiestas y no querían volver a casa o cuando alguna de las dos estaba lo suficientemente deprimida como para no querer ver a nadie.
Se reincorporó pensado cómo pudo hacer llegado ahí y entonces lo recordó.
-¿Estuviste metiéndote esa porquería? —Cuestionó Elena, jane frunció el ceño.
-¡No! Bueno si y qué, es MI problema… —Su amiga negó repetidas veces.
-Joder Jane… —Permanecieron unos minutos en silencio — ¿Qué pasa? —Ella misma sonrió con ironía, sabía perfectamente lo que sucedía y estaba segura que si ella fuera Jane haría probablemente lo mismo. — Bueno… ya lo sé pero cuéntame seguramente te sentirás mejor que metiéndote esta porquería.
-Es demasiada presión, ya no aguanto. Shane no me dejará en paz.
-¿Y si esperas unos días? …igual y se le pasa, a lo mejor acepta que lo has terminado…
-No es por eso… —hizo una pausa. Elena no sabía mucha información. — Se enteró que estuve con Edgar… —Elena abrió los ojos de la impresión.
-¿Tu y Edgar? —Exclamó extrañada. No lo creía, sabía que Jane jamás le haría caso.
-Larga historia —Murmuró Jane ignorando el tema. —Shane golpeó a Ed hasta casi matarlo y no sé qué quiere conmigo pero estoy segura que no me dejará en paz…
-Además que odia a Edgar… —Jane asintió con ojos asustados.
-Pero hay algo más… —Murmuró Jane en voz muy baja. Elena alzó las cejas intrigada. Se acercó a Jane con interés e hizo a un lado las botellas de alcohol que estaban junto a ella y se sentó. —Tom…
-¿Kaulitz? ¿Qué pasa con él? —Jane suspiró antes de hablar.
-Le gusto —Soltó de golpe. Elena sonrió como si fuera algo que ya supiera y en realidad era así.
-Pobre chico… no está tan feo, de hecho tiene algo pero el pobre carece de estilo. No sé, no tiene gracia… es tan gris —Trató de explicarse. Jane la miró fijamente con el ceño fruncido.
-No lo conoces… —Replicó Jane irritada. Sacó un cigarro de la chaqueta sobre la que estaba sentada y lo encendió.
-¿Entonces lo amas?
-¡Jajaja! —Se rió con ganas —Idiota, no lo amo —Sonrió con ironía. No se creía capaz de amar a alguien — es sólo que él es de una forma en la que nadie ha sido conmigo…
-Te gusta —Afirmó Elena.
-No me gusta… —Tomó una calada profunda de su cigarro. — pero me preocupa lo que me está haciendo sentir…
-Hay entrar ese local para que te compres una pastilla y un jugo con suero —Jane gruñó de fastidio. Iba hecha un capullo en el asiento del copiloto sujetándose con fuerza la cabeza, la cual parecía que le iba a estallar.
-Está bien Elena, lo que se te dé la gana.
Elena estacionó el auto enfrente del pequeño mini súper y bajó. Jane lo hizo cinco minutos después, parecía un verdadero zombi.
-Hacia mucho que no te ponías en ese estado…
-Lo sé —Respondió apenas.
-Desde que eres amiga de Tom —Jane resopló con cierto fastidio. Ahora Elena no la iba a dejar en paz. Caminó ignorando el comentario de doble filo de su amiga y se acercó a la pequeña área de farmacia. —Mira este jugo te caerá bien —Elena apreció a su lado. La rubia respondió con una mueca.
-Toma —le tendió una caja de pastillas para el dolor de cabeza. —Tu paga, te voy a esperar afuera —Elena asintió sin decir nada.
Jane se sentía sofocada y no solo por el pequeño y caluroso local, más bien era por toda la carga que llevaba sobre sus hombros. Sacó un cigarro de la bolsa de su chaqueta y empujó la puerta de cristal para finalmente salir al aire libre.
-¿Algún día vas a dejar de fumar? —Alzó la mirada instantáneamente al escuchar aquel timbre dulce de voz.
-Nunca —Respondió con una enorme sonrisa. — ¿Qué haces aquí? —Cuestionó sin dejar de sonreír. Camino pasos rápidos hasta llegar a su lado. Tom se encontraba recostado en el auto de Elena.
-Iba pasando y las vi entrar… Ayer te estuve buscando, te fuiste muy rápido —Jane asintió pero no respondió nada —Creí que te había pasado algo, como tampoco fuiste hoy a clases…
-Está bien Tom, no necesito que  te preocupes tanto por mi —Kaulitz apartó cualquier rastro de alegría de su rostro.
-No lo hago porque crea que lo necesites… —Jane resopló. En ese momento un auto pasó a toda velocidad por la calle de enfrente.
-Hay que meternos al auto —Sugirió ella ante la posible aparición de Shane o de alguno de sus amigos. Jane abrió la puerta del copiloto y se metió al auto. Tom lo hizo en la parte de atrás de este. — ¿Qué tanto hace? —Cuestionó mirando hacia el local, se veía a Elena como hablaba animadamente con el cajero.
-¿Por eso no fuiste a clase? —Jane volvió el cuerpo y el rostro y volteó a ver a Tom sin comprender. Él estaba recargado entre medio de los asientos delanteros — ¿Estuviste consumiendo esas porquerías?
-No lo sé, lo supongo. Tu aspecto…
-Ja! Ya sé que me veo horrible, no tienes que decirlo —Cortó con una sonrisa pero el rostro de Tom seguía como una estatua, sin expresión.
-No estás horrible pero te ves más bonita cuando no lo haces… —Jane rodó los ojos realmente fastidiada y se volvió en el asiento para quedar con la vista hacia enfrente.
-No me vas hacer cambiar así que por favor no mientas…
-No miento —Aseguró él con firmeza. —Nunca, incluso hoy, dejas de verte hermosa —Jane regresó de nuevo la vista hacia Tom. No pudo evitar sonreír al no encontrar en sus ojos algún rastro de burla.

Harta

Estoy HARTA de TI.
¿Escuchaste?
¡ H-A-R-T-A !
Ya no te aguanto y lo único que quiero es que llegue el momento de no tener que verte nunca más.
Maldito bipolar de mierda.
Eres lo peor, joder!

Aléjate de mi

Aléjate de mi pues tu bien sabes que no te merezco, quisiera arrepentirme, ser el mismo y no decirte esto. Alejate de mi, escapa, vete ya no debo verte. Entiende que aunque pida que te vayas no quiero perderte...
         La luz ya, no alcanza. No quieras caminar sobre el dolor descalza. Un ángel te cuida y puso en mi boca la verdad para mostrarme la salida. Y aléjate de mi amor yo sé que aun estas a tiempo no soy quien en verdad parezco y perdón no soy quien crees yo no caí del cielo. Si aún no me lo crees amor y quieres tu correr el riesgo veras que soy realmente bueno en engañar y hacer sufrir a quien más quiero...

Más malos.

No te dejes engañar. Los momentos buenos son menos que los malos.

Song

Aún guardo la letra de tu canción por miedo a olvidarla. Por miedo a olvidar todo lo que hiciste por mi.

Destellos de valentia.

No me das miedo ¡JA! Lo que me das es asco. Eres tan, pero tan, pero tan patético que cuando te veo me dan nauseas.
Te crees el mejor pero la realidad que solo eres un puntito más en este inmenso mundo, o sea: no eres nadie.
Alguna vez te vi con gracia y rebeldía, con valentía y miedo. Alguna vez te desee lo peor pero ya no más. No me contamino más porque tu eres peor que una basura. Por que tú solo piensas en tu bien y en el de nadie más. Porque tú solo vas por la vida hiriendo corazones puros.







Because of you...


Quizás estarías llorando...

Quizás nunca dejarías de hacerlo.

martes, 30 de agosto de 2011

Promesa rota.

Juré no enamorarme. Juré no querer a nadie. Juré que jamás sería tan cursi, que jamás me la pasaría escribiendo su nombre, pensando en su voz... Juré que no haría nada de esto pero llegaste tú y la promesa se rompió.
Desgraciadamente no puedo evitarlo.