Cuantas veces no me he detenido por creer que no soy lo suficientemente buena para algo. Yo diría que millones de veces. Tal vez ahora con menor constancia pero lo cierto es que aún continuo haciéndolo. Y eso sólo tiene un nombre: No creer en mi misma, en mis capacidades, en que tengo muchas habilidades y en que muchas veces prefiero pasar desapercibida por no ser criticada.
Suena extraño, tonto, estúpido y demás, lo sé; pero es mi realidad y hasta ahora me doy cuenta. Lo comprendi después de escuchar el discurso de despedida de mi profesora en el taller para padres y me quedé con la idea en la cabeza todo el día. No sé qué hacer con todas estas emociones que brotaron de mí, me siento extraña y confundida y sinceramente tengo ganas de llorar.
Me he reprimido a mí misma tantas veces y ni siquiera sé la razón de ello. Y no creo que sea demasiado temprano, pero ya es hora de cambiar esta situación, ya no más.
No. Jamás.









