En ocasiones me doy miedo.
Siempre quise ser especial, sinceramente siempre he creído que lo soy aunque quien sabe, y últimamente me lo estoy creyendo más por la forma en que me mira la gente, aunque lo más seguro que sea yo quien ha cambiado.
Siempre he sido solitaria en todo; para hablar, para pasar el rato, para leer, para dibujar, para tomar fotos, para caminar, para ir de compras, para teñirme el cabello.
Nunca he aprendido a confiar en las personas. A veces sí, pero siento que nunca ha sido suficiente.
Me gusta hacer las cosas por mi misma. No necesito (o no quiero necesitar) de nadie; sí debo hacer algo lo hago y aunque a veces quiero que alguien me acompañe, aprendí (malamente) a hacer todo sin necesitar a nadie.
He escuchado que dicen que uno siempre va a necesitar de las personas; es cierto, pero yo creo uno nunca va a necesitar siempre de la misma persona.
La gente se encariña demasiado rápido, yo soy difícil de apegarme demasiado a alguien. Sé que lo hago para no sufrir, porque a este punto y de esta manera ya no siento nada, estoy "acostumbrada" a ir por la vida así y sonrío.
No le temo a mi soledad, estoy enamorada de ella.
No le temo a estar sin alguien.
He dejado pasar tantas buenas personas, pero siendo sincera... ni siquiera me interesa. No me importa y aunque me buscan y me digan "te extraño demasiado, deberíamos vernos" a mí no me interesa. No, creo vínculos como ellos. No porque me junte con alguien todo el día significa que seremos los mejores amigos para toda la vida. NO. Yo no soy así. No puedo, y juro por mi vida que lo he intentado.
Ellos dicen que son siento nada, que mi corazón es frío, tan frío como un piedra en invierno.