Me duele el alma. ¿No me crees? Casi ni yo lo hacia tiempo atrás, pero cuando me di cuenta que no estaba en mí curar el dolor; cuando busque medicinas y las pocas que encontré no me aliviaban el sufrimiento, cuando fui con mil doctores y nadie sabia qué tenía, no encontraban mi enfermedad y juraban que estaba sana, cuando mis lágrimas comenzaron a cesar y me volví inexpresiva, cuando los latidos de mi corazón se volvieron débiles, casi imperceptibles, y cuando respirar comenzó a ser una tarea difícil.

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