sábado, 12 de noviembre de 2011

Duele...

Me duele el alma. ¿No me crees? Casi ni yo lo hacia tiempo atrás, pero cuando me di cuenta que no estaba en mí curar el dolor; cuando busque medicinas y las pocas que encontré no me aliviaban el sufrimiento, cuando fui con mil doctores y nadie sabia qué tenía, no encontraban mi enfermedad y juraban que estaba sana, cuando mis lágrimas comenzaron a cesar y me volví inexpresiva, cuando los latidos de mi corazón se volvieron débiles, casi imperceptibles, y cuando respirar comenzó a ser una tarea difícil.  

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