El mundo es insistente. Hay un millón de ojos bonitos por todos lados pero solo hay una persona que te congela con la mirada, que te deja sin aliento cuando te mira fijamente a los ojos. Pero no quieres cambiar, no quieres olvidar esos sentimientos remplazándolo con alguien más porque sabes que no funcionará. Sabes que nunca será lo mismo, pero también estas consciente de que no puedes quedarte esperando. ¿Y si la historia se repite? Serás capaz de soportarlo, de tratar de sonreír cuando pase a lo lejos, cuando te salude y comprendas que existe un enorme muro que los separa...
Y ahora estoy aquí, recordando el día en que escribí ese texto y me doy cuenta de que tenía mucha razón en sentir miedo. Volví al inicio, él no era para mí.

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