No tengo tu cariño, probablemente nunca lo he tenido o al menos eso es lo que en ocasiones siento. No me has demostrado que me quieres y sé que lo haces, pero muchas veces lo necesito. ¿Por qué siempre has estado a la misma temperatura que hielo? ¿Por qué nunca me distes palabras de aliento? ¿Por qué? ¿No era acaso ese tu deber? Trato de entenderlo, de entenderte y ponerme en tu lugar pero a pesar de ello, con mi hostilidad sé que te demuestro lo mucho que me ha herido tu comportamiento. Eres alguien demasiado importante para mí y temo que esto tenga consecuencias más grandes que este dolor, que al pasar de los años yo me convierta en ti y sabes qué? a veces siento que voy trazando exactamente tu camino, incluso peor. Me cuesta establecer relaciones adecuadas, incluso de amistad; no soy nada afectiva, al contrario evito tener demasiado contacto con la gente porque no quiero esperar nada de ellos, al igual que siempre he esperado algo de ti y nunca he recibido demasiado. Tengo miedo de duplicar este sentimiento, aunque al evitar todo esto... de igual manera me estoy haciendo daño.

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