sábado, 20 de octubre de 2012

Damon.

— Ellos son faroles flotando en el cielo. ¿Puedes creerlo? Los faroles japoneses son un símbolo de dejar marchar el pasado. Bueno, tengo una noticia: no somos Japoneses... ¿Sabes lo que son..? Niños. Como si encender una vela fuera a hacer que todo valla bien. O incluso decir una oración o pretender que Elena no va a acabar como el resto de nosotros, los vampiros asesinos. Estúpidos, delirantes y exasperantes niños. Yo sé lo que vas a decir... Les hace sentir mejor, Damon. ¿Y qué? ¿Por cuánto tiempo? ¿Un minuto un día? ¿Qué diferencia hay? Porque al final, cuando pierdes a alguien, cada vela, cada oración, no va a compensar el hecho de que lo único que te queda es un agujero en tu vida donde esa persona que te importaba solía estar. Y una roca. Con una fecha de cumpleaños tallada en ella, que estoy seguro de que está mal. Ahh... Así que, gracias, amigo. Gracias por dejarme aquí a cuidar niños. Porque hace tiempo que debí haberme marchado. No conseguí a la chica. ¿Recuerdas? Estoy atrapado aquí luchando con mi hermano y cuidando a los niños. Me debes una enorme. 
— Yo también te hecho de menos, colega.


The Vampire diaries, episodio 02. Cuarta temporada.

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