Cuando esa persona te hace sonreí de la nada, cuando te hace olvidar tus penas, cuando se preocupa por ti y te ve como si fueras la chica más guapa del mundo, es el momento en que debes tomarle de la mano y jamás dejarle ir. Porque si esperas un segundo más, un día más por cobardía, se irá y encontrará alguien que acepte su mirada de cariño al instante.

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