Rayitos de sol que entran por la ventana, rayitos tristes y desolados. Quieren permanecer dentro pero el viento mueve la cortina y no los deja estar. A veces concede unos segundos extras, los cuales se convierten un respiro de alivio; a veces, permite sólo un instante pero al final impide que se muevan con libertad y den calor a quien lo necesita. Ellos lloran. Los rayitos de sol lloran cuando la ventana está cerrada, cuando las nubes traviesas se apoderan del cielo, pero sonríen ampliamente cuando todo está despejado, cuando el arcoíris colorea después de la larga tormenta.

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