miércoles, 19 de junio de 2013

Abuelo.

Un Señorsote, eso es usted. Los mejores regalos que recibo de usted es su sonrisa cómplice y ese apretón de manos que hace que me retuerza. No lo recuerdo de otro modo, desde siempre ha sido así, aunque creo que los años lo han mejorado de una manera increíble. Lo admiro, aunque no lo sepa, porque aún con noventa y cinco años sobre sus hombros sigue caminando erguido y su sonrisa es tan limpia como la de un niño de cinco años. Y ahora, desde aquí, solo puedo pensar en quiero seguir recibiendo su apretón de manos por mucho más tiempo y seguir siendo reconfortada por esa divertida sonrisa.

No hay comentarios:

Publicar un comentario