lunes, 31 de enero de 2011

viernes, 28 de enero de 2011



¿Y si te enamoras? ¿Y si un día simplemente pierdes la cabeza por no dejar de pensarle? ¿Y si un día simplemente te das cuenta que forma parte esencial de tu vida? ¿Qué haces después? ¿Qué haces con ese sentimiento?

El mundo es insistente. Hay un millón de ojos bonitos por todos lados pero solo hay una persona que te congela con la mirada, que te deja sin aliento cuando te mira fijamente a los ojos. Pero no quieres cambiar, no quieres olvidar esos sentimientos remplazándolo con alguien más porque sabes que no funcionará. Sabes que nunca será lo mismo, pero también estas consciente de que no puedes quedarte esperando. ¿Y si la historia se repite? Serás capaz de soportarlo, de tratar de sonreír cuando pase a lo lejos, cuando te salude y comprendas que existe un enorme muro que los separa...

jueves, 27 de enero de 2011



Cuando te preguntas: Qué has perdido, por muchos años, después te das cuenta que lo único que has perdido es el tiempo haciéndote esa estúpida pregunta...

Ver el mundo a tu manera...


La felicidad es encontrada a lo largo del camino, no al final de él.

sábado, 22 de enero de 2011

-¿Por qué me haces daño? ¿Por qué? —Exigí saber — ¿Por qué me rompes el corazón así?
-Si hubiera sabido que las cosas terminarían así te juro que no hubiera hecho nada…
-El hubiera no existe, ya no hay marcha atrás —Una lagrima corrió por mi mejilla. — Me enamoré como una estúpida de ti… ¿Entiendes eso? y sé que yo también tengo la culpa pero una vez en esto ya no lo pude evitar… te juro que si hubiera podido me hubiera alejado de ti porque ya sabía que tarde o temprano esto me iba a lastimar…
-Lo siento…
-¡Debiste apartarte! Si no sentías nada hacia mí y todo ella ¿por qué me buscabas? ¿Por qué dejaste que las cosas llegaran a este punto? ¿Por qué? ¿Por qué si tu si lo podías evitar no lo hiciste?
-Preciosa... —Me dijo con voz suave y tratando calmarme¿Qué es lo que quieres que haga? —Lloré.
-Quiero que me quieras… —Pedí, supliqué entre sollozos. — Quiero que me ames…
-
Sabes que no puedo, no como tú quieres que lo haga
-Vale, ya no importa —Dije mirándolo por última vez. Sus ojos cristalinos me atravesaron y volví a sollozar si es que alguna vez había dejado de hacerlo — Adiós —Le dije con voz quebrada, rota en llanto. Me levanté y el mundo comenzó a darme vueltas.

Y qué importa si te llaman loca, desquiciada, desubicada si con todo lo que haces eres muchísimo más feliz que cualquiera de ellos...

miércoles, 19 de enero de 2011

-Bill quédate quieto—Lo regaño. Pasó el algodón por todos los lugares donde había sangre y lo dejó sin ningún rastro de sangre.
-¿Ya terminaste? —Le preguntó al ver que le echaba un poco mas de solución al algodón.
-Es agua oxigenada no te arderá —Le dijo sonriendo, al ver su rostro contraído por el miedo. Pasó de nuevo el algodón por las heridas y efectivamente no ardía ni dolía. -¿Ya está? —Preguntó otra vez suplicando aunque quería dijera que no, le gustaba tenerla cerca. Ella asintió dejando el algodón a un lado.
-No quiero que te hagan esto otra vez Bill, tenemos que hacer algo… —Susurró fijando sus ojos en los de él. El tiempo se detuvo al menos un instante cuando sus ojos se clisaron. —Voy a traer un poco de agua para que te tomes una pastilla —Dijo con voz nerviosa, pero trato simularlo y se preguntó el porqué de ese sentimiento. Hizo el intento de levantarse pero Bill la sujetó de la mano con fuerza, los últimos restos que quedaban en su cuerpo. Jane parpadeó confundida al ver como esos ojos la traspasaban; esa manera tan dulce de mirarla le hacían temblar hasta las piernas y el corazón se le agitaba enloquecedoramente. Nadie, nunca antes, la había mirado así.
Esos labios frágiles se aproximaron a los de ella. Hubo una chispa que estremeció a ambos al momento de rosarse. Jane abrió los labios temerosa como jamás lo había estado antes, quedando a disposición de quien la besaba. Se dejó llevar a pesar de que todo era muy confuso para ella. Llevó sus manos alrededor de su cuello y lo sujetó con fuerza mientras sus manos jugaban con las rastas negras y sus lenguas se rosaban causando otro estremecimiento más en ambos. Bill se aferró a la cintura y la sostuvo muy pegada a él, deseando que ese momento durara para siempre...


Quédate a su lado siempre
Él será capaz de sujetarte muy fuerte,
Jamás te hará llorar,
No tengas miedo, puede ser lo que siempre soñaste...

martes, 18 de enero de 2011


Y ahora estamos aqui tan lejos, tratando de sobrevivir con los restos de amor que nos quedamos cada uno pero que son solamente suficientes para respirar...