martes, 6 de abril de 2010

Reviviendo


En aquel momento, el tiempo se detuvo.
Parecia que nada existia a mi alrededor. Sólo podia verte a ti llegando de sorpresa, entrando a mi vida como tantas veces ya lo habias hecho antes. Tus ojos me hipnotizaron como ya es costumbre. Mi miraste fijamente y mi corazón dejó de latir un segundo, para después bombear sangre por todo mi cuerpo. Senti que el mundo se me vino en sima, una rafaga de sentimientos incontrolabres y olvidados volvieron como por arte de magia a mi. Recordé magicamente lo mucho que significaba, antes, tu mirada. Esa mirada que era capaz de descontrolar mis sentidos de hacerme temblar estúpidamente. Volví a sentirlo y fue una experiencia maravillosa.

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