Son tus ojos...
Brillantes, tanto como el sol despertando después una larga noche acompañada por la luna y las estrellas.
Misteriosos, tanto como el bosque arropado por una gran cantidad de árboles y fieras salvajes, que ocultan los mas tenebrosos secretos.
Tranquilos, tanto como la orilla del mar, que con cada oleaje te arrulla y te explica pacientemente que no hay porqué temerle.
Destructores, tanto como un acto de la naturaleza inesperado, que va dejando marcas, recuerdos por donde pasa, que puede dejar alegria y triztesas.
Impredesibles, tanto como la vida misma, que con cada acto cambia, que con cada siglo se escribe una historia distinta, pero que al final jamás su esencia cambiará...
Brillantes, tanto como el sol despertando después una larga noche acompañada por la luna y las estrellas.
Misteriosos, tanto como el bosque arropado por una gran cantidad de árboles y fieras salvajes, que ocultan los mas tenebrosos secretos.
Tranquilos, tanto como la orilla del mar, que con cada oleaje te arrulla y te explica pacientemente que no hay porqué temerle.
Destructores, tanto como un acto de la naturaleza inesperado, que va dejando marcas, recuerdos por donde pasa, que puede dejar alegria y triztesas.
Impredesibles, tanto como la vida misma, que con cada acto cambia, que con cada siglo se escribe una historia distinta, pero que al final jamás su esencia cambiará...

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