
Cuando era niña veía a mi madre llorar desconsolada suplicando un poco de luz y pensaba: ¿Así se supone que es la vida en un lugar feliz?. Les escuchaba gritar y en lugar de amarse al parecer lo mejor que podían hacer era odiarse. Un día harta de todo descubrí lo que había en mi corazón y juré a la luna que jamás sería como ella; jamás amar a alguien y estar a su lado dependiendo solamente de ese estúpido y doloroso amor. Pero la vida. La vida es a veces un bumerán. Lo empujas al viento pensando que con la velocidad que viaja no regresará, pero un segundo después ya lo tienes en tus manos. He roto aquella promesa hecha con sangre . Me estoy ahogando con mis propias palabras y eso te lo debo a ti.
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