No quiero terminar siendo un desastre.
Hoy me enfrenté a mi misma y descubrí uno de mis más temibles miedos: miedo a crecer. Nunca he querido hacerlo realmente, pero es algo inevitable, algo que aunque no quiera tendrá que suceder; o mejor dicho, que ha estado sucediendo desde siempre. Y es que es difícil pensar en el futuro, pensar en mí futuro, no porque lo crea malo sino porque siento que con cada día que pasa me alejó un poco más a la chica que era antes. Probablemente, si pudiera quedarme en la adolescencia sería feliz, pero también quiero crecer, quiero experimentar, conocer, vivir, soñar, madurar, luchar.
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